sábado, 5 de enero de 2013

A PROPOSITO DEL ABORTO


 

Una porción de la sociedad chilena, que se autodenomina liberal y moderna, y de la  clase política que la representa, quiso nuevamente  prescindir de una verdad evidente: que el embrión humano es un ser vivo, una persona de hecho y de derecho, desde el momento mismo de la concepción; es otro; es alguien con derecho a la vida y sus progenitores con el deber de protegerlo y  cuidarlo.


Es interesante dar una mirada a lo que fue nuestra discusión sobre este delicado tema por cuanto el Presidente del Senado, autor de uno de los proyectos rechazados, ya ha declarado que lo volverá a presentar antes que finalice el año.

La maquinaria que se puso a disposición de los tres proyectos presentados, discutidos y, gracias a Dios, rechazados, responde a una inteligente estrategia de tres pasos y que ya se probó eficaz cuando se planteó el tema del divorcio:

Primero: presentar un proyecto de ley acotado a muy pocas causales, logrando la máxima cobertura periodística para los personajes públicos que no están a favor de la vida. A ellos no les gusta que se los trate así porque se defienden diciendo que están a favor de la vida, pero también del aborto, sin percatarse de la enorme contradicción que existe entre ambos conceptos. Para los que rechazan cualquier forma de aborto es necesario darles con todo, incluyendo el ridículo y el escarnio público, como le acaba de suceder a una valiente senadora que alzó su voz para defender el derecho a la vida. Pudo, quizá, haberlo dicho de otra manera, pero, al fin y al cabo, dijo la verdad. ¿Acaso importa más la forma que el fondo?

Segundo: poner en acción a todas las organizaciones y ONG  proclives al aborto, que cuentan con un fluido y magnánimo apoyo financiero internacional,  que ya se lo quisieran organizaciones que defienden la vida de ,los pobres y los ancianos, como  el Hogar de Cristo y La Fundación Las Rosas

Tercero: hacer un llamado al corazón y a la sensiblería de la población a través de reportajes  testimoniales de  mujeres que han soportado embarazos inviables o que han sido violadas. Mientras más dramáticos sean los testimonios, mejor cumplen los objetivos.

¿Por qué los diarios no publicaron reportajes de tantas mujeres que han sido violadas y que han decidido seguir con su embarazo, optando por entregar al hijo en adopción o en forma heroica asumiendo su rol ser madres? Casos hay muchos, como el de aquellas monjas que durante la guerra que azotó a la antigua Yugoeslavia fueron violadas por soldados.  Sería muy  interesante que se publicaran sus desgarradores testimonios, optando por abandonar su vocación religiosa para dedicarse a esa otra ¡maravillosa! vocación de ser madres.

 

 

 

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