sábado, 5 de enero de 2013

CARTA DE UN PADRE A SU HIJO

Querido hijo:

Ya tienes  en tus manos y ante tus ojos los resultados que lograste en la PSU. Sé que hay muchos factores que influyeron en ese puntaje, pero estamos de acuerdo, tú y yo, que en su mayor parte responden a tu aplicación al estudio y  al trabajo académico durante esos  doce años de enseñanza básica y media que acabas de dejar atrás.

Con seguridad el año que pasó estuviste  reflexionando  seriamente, tratando de descubrir cuál es tu vocación,  cuáles son tus proyectos,  en qué emplearás tu inteligencia y cómo usarás tus dotes y talentos. Te encuentras, querido joven,  en la encrucijada de tu vida: debes definir tu futuro profesional y prepararte para aceptar nuevas responsabilidades. El ingreso a la educación superior marca el momento de empezar a convertir en logros tus anhelos y en metas conquistadas tus ideales de vida.
¿Podríamos convenir en que lo que lo que esperas encontrar  en la vida  es tu felicidad? Pero no la confundas con éxito, como suele ocurrir en estos días. Si estamos de acuerdo en esa premisa, el segundo paso lógico  sería descubrir en qué consiste, para ti, esa felicidad, para terminar definiendo cuáles son  los caminos para alcanzarla. Es en esa perspectiva, creo yo,  donde debes ubicar la  decisión que te aprontas a tomar, pero debes tener claro que  la profesión que adquieras será sólo un medio para lograr lo que anhelas y ni siquiera   es el único ni el más importante; también hay otros, que tienes tú que  descubrir: ¿formar una familia, ayudar a construir un país más justo, más solidario, más alegre? Ojalá que en el momento de tus decisiones  no te guíes por afanes exclusivamente económicos, es necesario ponderarlos -¡qué duda cabe!- , pero sé generoso y no te dejes llevar exclusivamente por ellos, no hagas caso a ese mensaje que tan a menudo te entregamos los adultos, de que  es la posesión de cosas la  que hace la felicidad.

Querido hijo,  alza la vista y mira lejos hacia el horizonte, hacia allí donde parece juntarse el mar con el cielo;  comienza a caminar con audacia y tenacidad.  Querer es poder, y tú puedes, pero debes saber que el camino es arduo y empinado; que lograr la meta implica sacrificios y renuncias; que tendrás muchas veces la tentación de abandonar,  pero sigue…. vale la pena. 

Tu padre que te quiere

3 comentarios:

  1. Papá:
    Primero quiero felicitarte por tu iniciativa, demuestra una gran valentía exponer tu ideas, convicciones y compartirlas con nosotros. Estoy muy orgulloso de ti, tienes toda mi admiración.
    En lo que respecta a este articulo, no puede abstraerme al último párrafo sin sentirme identificado. Se puede papá!

    Un beso.

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