sábado, 5 de enero de 2013

EL ESPIRITU DE LA NAVIDAD

En este mundo plural y variopinto, la Navidad tiene variadas miradas y  lecturas. Para los cristianos es una de las fiestas religiosas más importantes de su fe: nada más y nada menos que la celebración del nacimiento del Hijo de Dios ocurrida en Belén, un pueblo de la Palestina, hace 2012 años.
Aunque para el resto sólo constituye un día cualquiera de feriado en el calendario,  lo cierto es que nadie permanece impermeable de  percibir en el ambiente mensajes que golpean con fuerza a la puerta de los hogares, llamando a las familias a reunirse en torno a una mesa  para compartir, para celebrar en paz  y con alegría,  obsequiándose  regalos que llevan implícito el  mensaje “me importas”, “eres alguien para mí”, “te quiero”.  Es un maravilloso momento en que, en familia nos abrazamos, nos deseamos felicidad y con generosidad cada uno da  lo mejor de sí para ponerlo a disposición de los demás.

Las inocentes mensajes de los villancicos, el sonar de las campanas, las luces de colores, las guirnaldas y sobretodo la alegría de los niños, nos recuerdan que la vida es bella, que vale la pena vivirla, pero no de cualquier manera sino  en paz con los demás, entregando cordialidad y una sonrisa a través de un saludo; perdonando generosamente al que nos ofendió ; prestando el hombro y el oído para que descanse la cabeza y se desahogue el corazón del que tiene una pena;  dando un consejo y ayuda oportuna a quien tiene carencias, acercándose al que está solo.

Es, en fin, una muy buena oportunidad para preguntarnos el por qué  “el espíritu navideño” no reina durante  los 365 días del año y hacernos, cada una y cada uno, con un poco de ingenuidad pero con mucho optimismo, el serio propósito de comenzar por vivirlo en  nuestra vida cotidiana en medio de  la familia, en el trabajo, en la amistad y en las relaciones sociales, contagiando paz, serenidad,  generosidad, justicia y un renovado afán por realizar cada día lo justo y lo bueno. Sin lugar a dudas todos  estamos convencidos de que así todo  iría mejor.

¿Por qué no nos decidimos a comenzar ahora?

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