lunes, 14 de enero de 2013

EL SENTIDO COMUN, EL MENOS COMUN DE LOS SENTIDOS

En un breve ensayo Chesterton, junto con destacar la validez y la lucidez practica que tiene el sentido común del hombre común, para guiarlo por el camino del buen criterio y sensatamente en medio de los afanes de la vida cotidiana, arremete contra las locuras de la gente culta, quienes, poseedores del poder y haciendo uso y abuso de su libertad egocéntrica, han cometido cuanto disparate se les ha ocurrido en nombre de la modernidad y del progreso. 



Con duras palabras nos dice que "desgraciadamente, casi siempre ha sido (esta gente culta) una guía descarriada, un amigo falso y un filosofo muy superficial. Y las catástrofes que hemos sufrido, incluyendo las que estamos sufriendo, es un hecho histórico que no se debe a la prosaica gente practica que se supone que no sabe nada, sino, casi invariablemente, a los teóricos, que creen que lo saben todo". 


Lo anterior viene a propósito de los temas que estos hombres excepcionales, como les llama Chesterton, "levantan" y, usando de buenas técnicas de lobby y dólares de las ong, logran llevar a las primeras páginas de los diarios y de los noticieros, haciendo creer a la opinión pública que es un problema de solución urgente y que aflige a un porcentaje importante de la población. Se entrevista gente, se hacen foros de discusión, se citan acuerdos de organismos internacionales y se orquesta una campaña contra los decadentes integristas que se oponen. 


Es así como trabajan los grupos "pro choice", los defensores de la eutanasia, del aborto, de la ideología de género, las feministas y los ecologistas extremos. Y es así como, a través de otros "hombres excepcionales", logran convertir sus temas en ley de la república. En tanto, los problemas reales del "hombre común" siguen a la espera: levantarse a las 5 de la mañana para hacer la cola y sacar número para ser atendido a las 12 en "el poli", la espera de meses para conseguir un cupo en un pabellón quirúrgico, la escasez de camas, la mala calidad de la educación municipal, la falta de jardines infantiles, el abandono de los ancianos pobres, la inseguridad y la desprotección de los barrios, por sólo nombrar algunos. 


¿Cuánto habrá que esperar para que se imponga el sentido común?

No hay comentarios:

Publicar un comentario