sábado, 5 de enero de 2013

NIÑOS EN VACACIONES


¿Qué harán los niños durante sus largas  vacaciones de verano?

Se levantarán más bien tardecito y, luego de hacer su cama, bañarse y tomar su leche con cereales, se dispondrán a jugar.

¿Con quién, a qué, dónde?


Para empezar llama la atención que están solos y que sus compañeros de juegos no son Pedro ni Juan ni Sofía ni Margarita, tampoco el gato ni el perro; ahora sus amigos son virtuales y es “la red” la que se encarga de presentárselos.

Los nuevos juguetes,  se llaman tele, video, internet, wii, play station, youtube, facebook, iphone, tablet  o ipad. Es tan grande la invasión de estas “entretenciones”   que incluso cuando los niños viajan con sus padres en auto les han instalado una pantalla para ver películas o se les pasa el celular de la mamá para que así se entretengan. ¡Todo sea con tal que no molesten durante el viaje!

No estamos en contra de su uso sino de su abuso, toda vez que bien seleccionados  y usados durante un tiempo bien acotado, sin duda pueden transformarse en medios educativos  y/o de entretención muy útiles. El problema surge cuando los niños acceden a ellos sin supervisión ni  límite de tiempo, permitiéndoles, por un lado,  perder  el contacto directo con el mundo real y, por otro, llenarse de contenidos excesivamente agresivos y amenazadores, cuando no francamente inmorales.

¿Cómo se le puede exigir paz, serenidad y concentración a un niño que ha pasado horas frente a   las pantallas, cómo lograr que descanse y tenga  un sueño tranquilo y reparador si su mente está llena de contenidos  violentos?

Es menester sacarlos de la casa, ponerlos en contacto con otros niños y darles una dosis diaria de “tiempo verde”, de cultura y de deporte: ponerlos en contacto directo con la naturaleza, con sus olores, colores, ruidos  y silencio; pasear, contemplar un paisaje y describirlo; meter las manos en el barro y subirse a los árboles para sacar una fruta madura; leer un libro y escuchar música; dibujar, pintar; desarrollar un hobby, ser scout, andar en bicicleta, correr, saltar, caerse……

Pero existe un problema serio: para desarrollar estas actividades se requiere de la presencia real y activa de los padres en el hogar, y eso se está convirtiendo en un bien cada vez más escaso.

 

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