sábado, 5 de enero de 2013

NIÑOS Y TIEMPO LIBRE


Las consultas   de los neurólogos, psicólogos y psicopedagogos infantiles parecen no dar abasto para atender niños  distraídos, con dificultades de aprendizaje y un variable grado de inquietud, que se manifiestan especialmente frente a las exigencias escolares.


Se les ha dado en llamar niños dispersos y la hipótesis que se puede levantar  es  si a la base de sus conductas, además de factores genéticos y/o hereditarios, no podrían estar  influyendo también algunas   variables que tienen relación  con  el uso del tiempo libre.

Ante la ausencia de los niños, que ya no se ven jugando en las calles (que se han tornado peligrosas) ni  tampoco en las plazas (que no existen), la pregunta que surge es ¿y dónde están?

Una primera mirada nos dice  que  pasan mucho tiempo  en sus casas y, con más precisión, en sus dormitorios o en las salas de estar; cabría agregar  que normalmente están solos, encerrados en sí mismos. Sus compañeros de juegos ya no son Pedro ni Juan ni Sofía ni Margarita. Ahora los amigos son virtuales y con ellos conversan y juegan en “la red”; los nuevos juguetes se llaman tele, video,internet, wii, play station, youtube, facebook, iphone o ipad. Es tal la presencia invasiva de estos “aparatos”   que incluso cuando los niños viajan con sus padres en auto les han instalado una pantalla para ver películas o se les pasa el celular de la mamá para que así “se entretengan y  no molesten durante el viaje”.

No se está en contra del uso sino del abuso de estos medios  ya que, bien administrados  y durante un tiempo bien acotado, sin duda pueden transformarse en medios educativos  y/o de entretención muy útiles. El problema surge cuando los niños acceden a ellos sin supervisión ni  límite, permitiéndoles, por un lado,  perder  el contacto directo con el mundo real y relacionarse  sólo con el mundo ficticio que le muestran las pantallas digitales y, por otro, llenarse de contenidos excesivamente agresivos y amenazadores , cuando no francamente inmorales.

¿Cómo se le puede exigir paz, serenidad y concentración a un niño que ha pasado horas frente a   las pantallas, cómo tener un sueño tranquilo y reparador si su mente está llena de estos violentos contenidos?

E. Kuo y Andrea Faber Taylor, investigadoras de la Universidad de Illinois afirman en una investigación publicada el 25.08.08 en el “Journal of Attention Disorders” que, dosis diarias de “tiempo verde” son una muy buena ayuda para los niños hiperactivos, y nada impide agregar, que para todos los niños. “Nuestras conclusiones-afirman las investigadoras-indican que la exposición a paisajes naturales durante actividades después del colegio o durante el fin de semana, puede ser muy efectivo en reducir los síntomas de déficit de atención en los niños”.

Meter las manos en el barro, subirse a un árbol, lavar el auto con el papá, regar el jardín con la mamá, encumbrar un volantín, andar en bicicleta, pasear por el campo, leer un buen libro, escuchar buena música, dibujar con lápices de colores de verdad sobre hojas de papel de verdad, desarrollar algún hobby, ser scout,  son actividades que parecen estar en retirada pese a ser altamente recomendables. 

Tal vez lo estén porque  exigen tiempo y la presencia activa de ambos padres

¿Será muy difícil intentarlo?

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