sábado, 5 de enero de 2013

TV ¿CULTURA O ENTRETENCION?

Desde su estreno en sociedad en Inglaterra, a cargo de la BBC el año 1927,  la televisión  ha experimentado un desarrollo tecnológico ininterrumpido y ha ganado en cobertura como jamás lo soñó alguno de sus creadores. Sin lugar a dudas es ¡lejos! el medio de comunicación que mayor influencia ha ejercido  y ejerce en la creación de una verdadera cultura de masas, creando modelos de comportamiento, modas,  giros lingüísticos, modos de vestir,  gustos,  temas de conversación, valores y actitudes.


Tan grande es su influencia que es tema obligado de conversación y de preocupación en los colegios, por su ascendiente entre los alumnos;  de discusión entre padres y educadores por la propuesta de modelos rupturistas y violentos a una sociedad que no sabe defenderse; de importantes estudios a cargo de agencias encargadas de publicitar productos de consumo masivo; de preocupación primerísima de personajes públicos que miden su importancia en términos de los minutos durante los cuales sus rostros y sus actuaciones están en el aire. Tal como lo afirmaba uno de esos personajes de la pantalla chica: “la televisión penetra”.

¿Cuáles han sido los resultados de esa “penetración” en nuestro país, transcurridos ya 50 años del Campeonato Mundial de Futbol realizado en Chile el año 1962 y que fue el primer evento que tuvo una cobertura masiva a través de la televisión?

Aspectos positivos hay bastantes y muy destacables en muchos y diversos  ámbitos de la información, el deporte,  la cultura y  la entretención. La televisión tiene su importante cuota de responsabilidad en el enorme desarrollo que ha alcanzado nuestro país. Existe hoy en  nuestra sociedad un  instantáneo y mejor conocimiento de los sucesos que acontecen en cualquier rincón del mundo; un fuerte compromiso y una mayor solidaridad entre pueblos y países que sufren guerras, miserias y catástrofes; un más democrático acceso a la información y la cultura. Esos logros alcanzados son parte del desarrollo, y  no es poco.

Pero también existe un lado oscuro y negativo que ha venido haciendo estragos en medio de nuestra sociedad, que ha sido incapaz de ponerse de pie y decir ¡basta! a tanta ordinariez y mal gusto. Al hacer un análisis serio de los contenidos de su  programación, se concluye que el “rating” inclina la balanza fuertemente hacia este lado. No es la televisión el único factor responsable en la aparición de comportamientos indeseables, pero su masividad y facilidad de acceso a todo público y a cualquier hora hacen que ella ocupe un primerísimo lugar, que muy pronto será ocupado por internet.

Como si hubiera sido un gran profeta de nuestro tiempo, el ¡28 de junio de 1927!, el gran escritor inglés G.K. Chesterton pronunciaba en el Great Hall de University College, en Londres, un discurso como parte de su permanente lucha en contra de la vulgaridad que amenazaba con invadir todos los ámbitos de la cultura y la civilización. El título de la conferencia era “La cultura y el peligro que viene”,.

“En dos palabra-decía el genial escritor-el mal con el que pretendo prevenirles no es una democratización excesiva ni una fealdad excesiva ni una anarquía excesiva, sino algo que puede definirse de este modo: la estandarización de un bajo estándar”. La nivelación hacia abajo se estaba constituyendo, ya entonces, en el principal riesgo “al que nos enfrentamos desde un punto de vista artístico y cultural, y en este momento en cualquier aspecto intelectual”.

No se puede sino que estar de acuerdo con Chesterton a la hora de observar un “reality”  exhibicionista; un matinal pleno de conversación frívola y farandulera;  un programa de entretención irrespetuoso y de mal gusto; una teleserie ramplona e inmoral y un noticiero que abunda e insiste en mostrar sólo robos, asaltos, crímenes y goles.  Es fácil, para abundar en argumentos,  advertir en muchos programas el manido recurso del chiste burdo y cerril, la exhibición impúdica de la vida privada de las personas y el uso frecuente de los  garabatos y  de un  lenguaje degradado y coa. ¿No son  acaso  “vulgaridad” y “ordinariez”  los conceptos que mejor  describen y califican esos mentados programas?

Sí, Chesterton fue un  profeta.

La discusión entre una televisión culta y de entretención es tan antigua como falsa.  No es correcto, ni bueno ni justo que se tenga que optar entre una televisión para una elite culta y una entretenida para  masas que sólo quieren circo. Cultura y entretención no son  conceptos  opuestos como muchos nos quieren hacer creer; deben y pueden ir juntos.

Existe evidencia de la gran capacidad creativa y artística de los profesionales de nuestra televisión. Pruebas hay, y muchas: en los canales de señal abierta se han exhibido  películas formidables (La guerra de las galaxias),  series entretenidas (Los Venegas), programas de conversación amenos (La belleza del pensar), concursos simpatiquísimos (Mi nombre es….), programas cómicos (El japening con ja), reportajes maravillosos (Tierra adentro), sobria y emotiva cobertura de noticias (los mineros atrapados en el norte) y programas infantiles con mucho contenido educativos (Cachureo).

Esos y otros tantos programas son una muestra y un  buen ejemplo de que la capacidad de hacer buena televisión no es algo que escasee en Chile.

¿Y…..?

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