miércoles, 27 de marzo de 2013

UNA REFORMA URGENTE


 

De la reforma universitaria hace mucho tiempo que se viene hablando: de la forma de gobierno, de  los aranceles, de la acreditación, de los aranceles, de la calidad de la docencia y de las pruebas de selección….por nombrar algunos de los puntos que han  estado en la mesa de discusión.  Como toda actividad humana, el quehacer universitario también requiere cambios y modernizaciones para   adaptarse de mejor forma a las duras exigencias que impone el desarrollo.


¿Cambios de las estructuras o cambios de las personas?  Ambos son importantes -¡qué duda cabe!-, pero hasta ahora sólo se ha oído hablar de procedimientos y procesos, sin referirse jamás a los   alumnos, quienes deben realizar un urgente y drástico cambio en su comportamiento estudiantil y ciudadano. Quien no lo vea es porque tiene una obstinada ceguera.

Los estudiantes deben tomar conciencia de la necesidad  de hacer un profundo cambio de sus hábitos, actitudes y comportamientos, que  se muestran cada vez más bastos y vulgares  en todos los ámbitos de su actuar. Una muestra es lo que sucede cada año en esta época de marzo, en que los penquistas somos invitados a asistir en forma gratuita a un espectáculo carnavalesco, de grotesco mal gusto: el tradicional mechoneo, que es  como se llama en Chile a  la recepción de los nuevos estudiantes.

Durante  estas actividades los estudiantes sacan a relucir  lo mejor de su ingenio y creatividad, sometiendo a los novatos a un verdadero vejamen público y colectivo: quebrarles huevos en la cabeza, empolvarlos con harina, pintarlos, mojarlos, sacarles los zapatos, romperles la ropa y enviarlos  a mendigar en la vía pública. Este año, además, los estudiantes de una universidad tradicional visitaron una universidad privada, para proferir insultos resentidos y envidiosos, con el broche de oro que  pusieron los varones al  bajarse los pantalones para exhibir su traste.

¿Qué  muestra tanta tontería y vulgaridad? ¿Por qué esa forma de divertirse y celebrar?, ¿por qué tanto exceso, tanta provocación y procacidad? Es  necesario  decir que no, que basta, que no pueden continuar con estas conductas. Nuestros alumnos requieren un viraje urgente y, como está demostrado que “lo que natura non da Salamanca non prestat”,  los cambios deben empezar en “natura”, en el seno de la familia. Es allí donde se forjan las virtudes, el correcto uso de los deberes y derechos, los valores, el ejercicio de la voluntad, la libertad y la responsabilidad.  Se debe continuar con los directores y profesores en los colegios, quienes deben retomar  los conceptos de disciplina, respeto, presentación personal y correcto uso del lenguaje.  Y la tarea  la debe coronar  “Salamanca”, la universidad, donde  los rectores y docentes deben también poner de su parte en esta urgente reforma.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario