lunes, 22 de abril de 2013

LA SOLEDAD ¿SIGNO DE LOS TIEMPOS?


 

 

 

La vida social a lo largo de la historia ha devenido en lo que hoy se conoce como sociedad de masas que se caracteriza porque las relaciones entre los individuos ya no se basan en el trato cara a cara, el conocimiento mutuo y la  vecindad, sino en relaciones funcionales, distantes, frías e impersonales; las normas morales y sociales del comportamiento ya no provienen de las familias, las costumbres y la religión, sino de normas externas,  leyes escritas  y de lo que la conciencia propia  dicte.

La resultante de este tipo de sociedad es una cultura individualista e insolidaria en la que, encerrado en su propio egoísmo e indiferencia, el hombre se acostumbra a hacer su vida según le parezca, sin dar ni pedir cuenta a nadie de sus acciones, decidiendo con total autonomía el dónde, el cuándo, el cómo y el qué…..hasta que se da cuenta de que está solo, sumido en el aislamiento del sí mismo y de que, de la misma manera que él actúa, lo hacen los demás; de que nadie  se interesa por el otro  y de que cada uno vive abandonado en el encierro en su propio yo.

Para el hombre de nuestro sociedad, la soledad se ha convertido  en una verdadera experiencia de vida:”no tengo a nadie con quien hablar, con quien desahogarme; nadie me conoce ni me quiere; nadie me busca y me dice lo que tengo que hacer para superar las adversidades de mi camino; nadie me aconseja. En definitiva, a nadie le importo, nadie me ama”

Y si el hombre está hecho para compartir, para dar y recibir, para amar y ser amado, para ayudar y ser ayudado, para completarse en el otro y con el otro, para hacer del vivir una tarea común, se entenderá porqué  la soledad es una experiencia cruel, contra la cual hay que luchar: además de ser una muy mala consejera y amiga, produce frustración y está llena de dolor y sufrimiento. Bien escribía Víctor Hugo que el infierno está todo en esta palabra: soledad.

¿Cuál es el antídoto para esta enfermedad? Hay uno, que es muy eficaz, es gratuito y está a la mano de todos: no permanecer en sí mismo y  salir al encuentro de los demás, vivir la solidaridad, pensar en los otros, gastarse, poniendo la vida propia al servicio del prójimo…..en una palabra: en amar.

¿Alguien podría pensar que la Madre Teresa de Calcuta estuvo alguna vez sola?

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