sábado, 25 de mayo de 2013

ALGO HUELE MAL


 

La información da cuenta de que entre los “libros más vendidos” durante las últimas semanas  en España, Chile, Colombia y Argentina, se encuentra la trilogía “Cincuenta sombras de Grey”,  una saga de tres novelas escritas por la novelista británica E.L. James, “que describe la relación entre una recién graduada de la universidad, Anastasia Steele, y un joven magnate de negocios, Christian Grey. Se destaca por sus escenas explícitamente eróticas, con elementos de las prácticas sexuales que involucran: bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo”. En Chile la lista se  completa con Amor, de Isabel Allende (“fragmentos sobre el amor y el deseo”) y Desnuda, de Raine Miller (“novela erótica sobre la relación entre una atormentada modelo y un atractivo millonario”)

La noticia se completa con la información de  que los millones de ejemplares vendidos  han significado pingües ganancias para las autoras (nótese: las tres  son mujeres  con más de medio siglo cada una),  las editoriales y  las librerías. El último eslabón de esta cadena son los lectores,  y la pregunta pertinente es: ¿han ganado o han perdido con su lectura?: si han ganado ¿qué? ¿acaso su espíritu se ha expandido, son más cultos y tienen mejores elementos para comprender el mundo y sus complejidades; han adquirido una mejor compresión  de lo que es el amor y la sexualidad? Y si  han perdido ¿ha sido sólo  tiempo y dinero?

Sin duda que la noticia es un  claro reflejo del pansexualismo que hoy domina la sociedad y que se expresa en  todos los ámbitos del quehacer humano: la moda, el lenguaje, el cine, la publicidad, el periodismo,  la música, la televisión  y también la literatura. El mercado tiene una amplia y variada oferta, para cualquier tiempo, para todos los gustos y para todas las edades:  las  ansias de placer sensual  se ha transformado en una verdadera droga  que se consume creyendo encontrar en ella  la   felicidad.  

Clive Staples Lewis, un profundo y sabio escritor inglés de comienzos del siglo pasado, en su libro “Cartas del diablo a su sobrino” destaca  al  materialismo y  a la “adoración del sexo”   como herramientas muy eficientes y eficaces para lograr la condenación eterna del género humano. Su intuición le hacía ver, ya en los años 30,  cómo  estos dos principios, a los que nuestra sociedad ha dado  carta de ciudadanía, “antes o después acabarán filtrándose a toda nuestra vida. De este modo avanzamos hacia una sociedad en que no sólo cada hombre, sino todos los impulsos de cada hombre exigirán vía libre en este aspecto, carte blanche”.

“Algo huele mal” dice Hamlet en la obra homónima de Shakespeare,  para señalar que algo no anda bien en  el reino de Dinamarca. Tiene razón: algo huele mal, pero no sólo en Dinamarca.

 

 

ALGO HUELE MAL

La información da cuenta de que entre los “libros más vendidos” durante las últimas semanas  en España, Chile, Colombia y Argentina, se encuentra la trilogía “Cincuenta sombras de Grey”,  una saga de tres novelas escritas por la novelista británica E.L. James, “que describe la relación entre una recién graduada de la universidad, Anastasia Steele, y un joven magnate de negocios, Christian Grey. Se destaca por sus escenas explícitamente eróticas, con elementos de las prácticas sexuales que involucran: bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo”. En Chile la lista se  completa con Amor, de Isabel Allende (“fragmentos sobre el amor y el deseo”) y Desnuda, de Raine Miller (“novela erótica sobre la relación entre una atormentada modelo y un atractivo millonario”)

La noticia se completa con la información de  que los millones de ejemplares vendidos  han significado pingües ganancias para las autoras (nótese: las tres  son mujeres  con más de medio siglo cada una),  las editoriales y  las librerías. El último eslabón de esta cadena son los lectores,  y la pregunta pertinente es: ¿han ganado o han perdido con su lectura?: si han ganado ¿qué? ¿acaso su espíritu se ha expandido, son más cultos y tienen mejores elementos para comprender el mundo y sus complejidades; han adquirido una mejor compresión  de lo que es el amor y la sexualidad? Y si  han perdido ¿ha sido sólo  tiempo y dinero?

Sin duda que la noticia es un  claro reflejo del pansexualismo que hoy domina la sociedad y que se expresa en  todos los ámbitos del quehacer humano: la moda, el lenguaje, el cine, la publicidad, el periodismo,  la música, la televisión  y también la literatura. El mercado tiene una amplia y variada oferta, para cualquier tiempo, para todos los gustos y para todas las edades:  las  ansias de placer sensual  se ha transformado en una verdadera droga  que se consume creyendo encontrar en ella  la   felicidad.  

Clive Staples Lewis, un profundo y sabio escritor inglés de comienzos del siglo pasado, en su libro “Cartas del diablo a su sobrino” destaca  al  materialismo y  a la “adoración del sexo”   como herramientas muy eficientes y eficaces para lograr la condenación eterna del género humano. Su intuición le hacía ver, ya en los años 30,  cómo  estos dos principios, a los que nuestra sociedad ha dado  carta de ciudadanía, “antes o después acabarán filtrándose a toda nuestra vida. De este modo avanzamos hacia una sociedad en que no sólo cada hombre, sino todos los impulsos de cada hombre exigirán vía libre en este aspecto, carte blanche”.

“Algo huele mal” dice Hamlet en la obra homónima de Shakespeare,  para señalar que algo no anda bien en  el reino de Dinamarca. Tiene razón: algo huele mal, pero no sólo en Dinamarca.

 

 

 
ALGO HUELE MAL
La información da cuenta de que entre los “libros más vendidos” durante las últimas semanas  en España, Chile, Colombia y Argentina, se encuentra la trilogía “Cincuenta sombras de Grey”,  una saga de tres novelas escritas por la novelista británica E.L. James, “que describe la relación entre una recién graduada de la universidad, Anastasia Steele, y un joven magnate de negocios, Christian Grey. Se destaca por sus escenas explícitamente eróticas, con elementos de las prácticas sexuales que involucran: bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo”. En Chile la lista se  completa con Amor, de Isabel Allende (“fragmentos sobre el amor y el deseo”) y Desnuda, de Raine Miller (“novela erótica sobre la relación entre una atormentada modelo y un atractivo millonario”)
La noticia se completa con la información de  que los millones de ejemplares vendidos  han significado pingües ganancias para las autoras (nótese: las tres  son mujeres  con más de medio siglo cada una),  las editoriales y  las librerías. El último eslabón de esta cadena son los lectores,  y la pregunta pertinente es: ¿han ganado o han perdido con su lectura?: si han ganado ¿qué? ¿acaso su espíritu se ha expandido, son más cultos y tienen mejores elementos para comprender el mundo y sus complejidades; han adquirido una mejor compresión  de lo que es el amor y la sexualidad? Y si  han perdido ¿ha sido sólo  tiempo y dinero?
Sin duda que la noticia es un  claro reflejo del pansexualismo que hoy domina la sociedad y que se expresa en  todos los ámbitos del quehacer humano: la moda, el lenguaje, el cine, la publicidad, el periodismo,  la música, la televisión  y también la literatura. El mercado tiene una amplia y variada oferta, para cualquier tiempo, para todos los gustos y para todas las edades:  las  ansias de placer sensual  se ha transformado en una verdadera droga  que se consume creyendo encontrar en ella  la   felicidad.  
Clive Staples Lewis, un profundo y sabio escritor inglés de comienzos del siglo pasado, en su libro “Cartas del diablo a su sobrino” destaca  al  materialismo y  a la “adoración del sexo”   como herramientas muy eficientes y eficaces para lograr la condenación eterna del género humano. Su intuición le hacía ver, ya en los años 30,  cómo  estos dos principios, a los que nuestra sociedad ha dado  carta de ciudadanía, “antes o después acabarán filtrándose a toda nuestra vida. De este modo avanzamos hacia una sociedad en que no sólo cada hombre, sino todos los impulsos de cada hombre exigirán vía libre en este aspecto, carte blanche”.
“Algo huele mal” dice Hamlet en la obra homónima de Shakespeare,  para señalar que algo no anda bien en  el reino de Dinamarca. Tiene razón: algo huele mal, pero no sólo en Dinamarca.
 
 
 
 
ALGO HUELE MAL
La información da cuenta de que entre los “libros más vendidos” durante las últimas semanas  en España, Chile, Colombia y Argentina, se encuentra la trilogía “Cincuenta sombras de Grey”,  una saga de tres novelas escritas por la novelista británica E.L. James, “que describe la relación entre una recién graduada de la universidad, Anastasia Steele, y un joven magnate de negocios, Christian Grey. Se destaca por sus escenas explícitamente eróticas, con elementos de las prácticas sexuales que involucran: bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo”. En Chile la lista se  completa con Amor, de Isabel Allende (“fragmentos sobre el amor y el deseo”) y Desnuda, de Raine Miller (“novela erótica sobre la relación entre una atormentada modelo y un atractivo millonario”)
La noticia se completa con la información de  que los millones de ejemplares vendidos  han significado pingües ganancias para las autoras (nótese: las tres  son mujeres  con más de medio siglo cada una),  las editoriales y  las librerías. El último eslabón de esta cadena son los lectores,  y la pregunta pertinente es: ¿han ganado o han perdido con su lectura?: si han ganado ¿qué? ¿acaso su espíritu se ha expandido, son más cultos y tienen mejores elementos para comprender el mundo y sus complejidades; han adquirido una mejor compresión  de lo que es el amor y la sexualidad? Y si  han perdido ¿ha sido sólo  tiempo y dinero?
Sin duda que la noticia es un  claro reflejo del pansexualismo que hoy domina la sociedad y que se expresa en  todos los ámbitos del quehacer humano: la moda, el lenguaje, el cine, la publicidad, el periodismo,  la música, la televisión  y también la literatura. El mercado tiene una amplia y variada oferta, para cualquier tiempo, para todos los gustos y para todas las edades:  las  ansias de placer sensual  se ha transformado en una verdadera droga  que se consume creyendo encontrar en ella  la   felicidad.  
Clive Staples Lewis, un profundo y sabio escritor inglés de comienzos del siglo pasado, en su libro “Cartas del diablo a su sobrino” destaca  al  materialismo y  a la “adoración del sexo”   como herramientas muy eficientes y eficaces para lograr la condenación eterna del género humano. Su intuición le hacía ver, ya en los años 30,  cómo  estos dos principios, a los que nuestra sociedad ha dado  carta de ciudadanía, “antes o después acabarán filtrándose a toda nuestra vida. De este modo avanzamos hacia una sociedad en que no sólo cada hombre, sino todos los impulsos de cada hombre exigirán vía libre en este aspecto, carte blanche”.
“Algo huele mal” dice Hamlet en la obra homónima de Shakespeare,  para señalar que algo no anda bien en  el reino de Dinamarca. Tiene razón: algo huele mal, pero no sólo en Dinamarca.
 
 
 
 


 

 

 

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