sábado, 25 de mayo de 2013

LOS CROODS: TEMAS DE FAMILIA



En la muy recomendable película “Los Croods”, se relata la vida de una familia que, por el  miedo cerval del padre a los peligros del mundo, vive encerrada en una cueva, sin contacto con el medio.  Una linda película, digna de ser vista por todos para  luego, con un rico paquete de cabritas, llevarla  a casa como buen tema de conversación familiar.

Como por ejemplo el encierro de las familias en sí mismas, que desarrollan una especie de autarquía que limita al máximo todo intercambio con los demás: no dan ni piden, no visitan  ni les gusta recibir visitas; desarrollan a su alrededor una membrana que no permite la osmosis con nadie ajeno a su círculo, sólo importan los que están dentro del  que dibuja Crug  Croods, el padre,  en la pared de la roca; son impermeables a las necesidades del prójimo;  egoístas, impasibles ante el dolor ajeno, indiferentes e insolidarias.

Como por ejemplo la autoridad omnipotente y temible de algunos padres que parecen olvidarse que su casa no es un cuartel y sus hijos no son sus  reclutas, dispuestos a cuadrarse con temor ante sus mandatos. La autoridad de los padres es indispensable en la familia, hoy más que nunca, pero una autoridad que razone, que antes de impartir una orden debe saber cómo manda,  qué manda y  a quién manda. “”Porque yo te lo digo” es un estupendo motivo para los hijos pequeños, y no tan estupendo para los hijos adolescentes”, acota Diego Ibáñez en su libro “Educar con fundamento”.

Como por ejemplo el respeto a la libertad de los hijos, quienes tienen el derecho a ir emancipándose de a poco de las decisiones de sus padres. Los niños deben aprender desde  chicos a tomar las suyas, en temas intrascendentes al comienzo, para ir poco a poco ampliando el espectro de  los temas que deben decidir solos, sin tantas reglas. La libertad es un riesgo que debe correrse (con prudencia, claro está), y, junto  con darla, se debe exigir la correspondiente responsabilidad por los actos realizados. Crug no se da cuenta de que Eep, la hija, está creciendo, que ya no es una niña, y que no puede seguir tratándola como tal.

Como por ejemplo la sobre protección de los niños, el criarlos y educarlos entre algodones y cojines blandos, sin exigencias, cómodos y perezosos; no conocen el sacrificio, el vencimiento de la flojera ni la privación de un capricho, ni la renuncia a algo legítimo para favorecer a los demás; se les ahorra cualquier esfuerzo y nunca pasan hambre ni frío, no conocen la pena y tan pronto lanzan un ay se corre para  sanar la yaya, hacerles un nanay  y  tomarlos en upa. Estos niños luego no conocerán lo que es la reciedumbre, la fortaleza ni la templanza, virtudes indispensables para vencer los obstáculos, riesgos y peligros, como los que enfrentaban los Croods cuando abandonaban la cueva.

Pero también los Croods tienen muchísimas cosas buenas, que quedan para una próxima columna.

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