sábado, 25 de mayo de 2013

¿RICO MAC PATO O CONDORITO?


 
 

Al observar tanto sufrimiento y dolor en la vida de tantas personas, existe la tentación de afirmar que lo que  anhelan por todos los medios es su infelicidad. Pero eso  no  es posible toda vez que el ser humano tiene grabado a fuego en su naturaleza el deseo de vivir y de ser feliz. Y esto no lo puede cambiar ni destruir, aunque quisiera. En una palabra: el hombre no puede querer no ser feliz. ¿Cómo, entonces, se explican esas conductas que lo hacen perderse en  meandros que lo descaminan o contentarse con  sucedáneos que no lo satisfacen plenamente?, ¿porqué se mezquinan y no se esfuerzan por lograrla?, ¿saben qué es lo que los hace verdaderamente feliz?

Más que la sicología o la filosofía, es  la propia existencia la que  nos dice que  nada es posible si no es posible la felicidad y que toda felicidad es felicidad de amor. Los hombres y las mujeres son felices por amar a alguien  y por sentirse amados por alguien, ya sea amigo,  hijo, padres, cónyuge o Dios. Es el amor la razón y causa de la felicidad, y es su carencia la que produce infelicidad; el que ama está alegre, se siente liviano, respira con plenitud  y hace el camino de la vida con optimismo, independiente de los muchos o pocos problemas que pudiera  enfrentar. Por el contario, el que no ama, aunque lo tenga todo,  vive de luto, se siente solo, triste y agobiado.  “Quien no ama a nadie ni a nada –afirma el filósofo alemán Josef  Pieper-  no puede tener alegría, por muy desesperadamente que la busque (y), en tal situación, adquiere toda su fuerza la tentación de autoengañarse con el “paraíso artificial””, que es mentiroso,  engañoso y perecedero. A él  se llega por  el consumo de drogas o por la búsqueda insaciable de bienes materiales, de sexo sin amor, de dinero o de poder.

Para que  quede claro   que es el amor lo único que colma los anhelos de felicidad del corazón  humano, cada uno debiera contestar con sinceridad la siguiente pregunta: ¿quién es más feliz, el Tío Rico Mac Pato, encerrado en su riqueza, rabioso, patológicamente tacaño, egoísta, desconfiado, pero que vive  solo y sin el cariño de Donald, de Hugo, de Paco y de Luis o, por el contrario,  Condorito, pobre, con una casa generosa,  a la que puede entrar sin “gorpeal”  el que quiera (salvo Saco de Plomo), pero rodeado del amor de Yayita, del cariño incondicional de su cumpa, del Garganta de Lata, del padre Venancio y con la fiel compañía de Coné y Washington?

El 100% ha respondido en forma correcta: Condorito.

¿Y entonces?

 

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