viernes, 14 de junio de 2013

EL EJERCICIO DE LA AUTORIDAD


 

El martes recién pasado, con ocasión de la firma de un proyecto de ley para la protección de Carabineros,  el Presidente  dijo que en los últimos tiempos   "se ha ido debilitando el respeto por la autoridad”.  Y  agregó: “lo vemos por ejemplo cuando se agrede a la luz del día frente a las cámaras de televisión con ácido o bombas molotov a nuestros carabineros, como si fuese algo natural. Lo vemos cuando no se respeta como se respetaba antes a nuestros profesores en la sala de clases (…). Y en consecuencia tenemos la obligación de tomar medidas para reestablecer el principio de autoridad, en todos sus niveles"

Por razones ideológicas, psicológicas, pedagógicas, o simplemente por miedo a ser  llevado a os tribunales  por  bullyng escolar o  mobbing laboral,  se respira en todo ámbito un ambiente permisivo, de dejar hacer, de permitirlo todo; existe el paradigma que  la autoridad es  fuente de traumas y complejos, y que siempre que se ejerce se hace en forma abusiva.  Como lo proclamaron en el año 68 los estudiantes parisinos, el lema parece ser “prohibido prohibir”. En Chile, ante la reciente “toma” de un prestigioso establecimiento educacional de Santiago, la autoridad, que no se atreve a sancionar a los alumnos por el desborde cometido, sólo proclama que la acción realizada  es “inapropiada”.

Ser  padres o  maestros, se quiera o no, es asumir la autoridad, transformarse en  fuente  de normas, de disciplina, de corrección, de consejo y orientación. Es un deber de todo educador intervenir con prontitud y firmeza para que quienes estén a su cargo logren hacer suyos  los hábitos, virtudes y valores que, a modo de cimiento, darán solidez a una personalidad recia,  audaz, con voluntad firme para vencer los obstáculos que la vida  vaya presentando. El que se vence, vence.

Debe haber horas de llegada a los hogares, “carrete limitado”,  horario fijo de estudio diario, tiempo acotado para ver TV y usar el internet; exigir respeto y obediencia…Lograr estos y otros muchos comportamientos  no es fácil, exige y requiere la vigilancia (no el espionaje) de los padres….y el uso firme y convencido de la autoridad, que no excluye para nada, como es lógico,   el afecto y el cariño. Todo lo contrario: “porque te quiero,  te exijo”

No se trata, obviamente, de  transformar a los padres y profesores en capitanes y a los hijos y alumnos en  soldados. El hogar y el colegio  no son  ni de lejos un ejército,  son lugares donde se realiza la  hermosísima  tarea  de formar y educar personas.  ¿Fácil? Para nada…….pero ¡vale la pena!

 

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