domingo, 18 de agosto de 2013

LOS NUEVOS IDOLOS


 

¿Cuáles son los nuevos ídolos  que  seducen el corazón del hombre del siglo XXI? ¿Cuál es ahora el imán que atrae irresistiblemente sus deseos?  Sin duda algunas que son “las pantallas” las que ocupan el  primerísimo lugar. ¿Cuántos celulares, televisores y computadores hay en cada casa?  ¿Cuánto tiempo se les dedica, cuál es el gasto que origina su uso?

Teléfonos móviles, de acuerdo a estadísticas del INE, en Chile hay casi veinticinco  millones de aparatos, con los que se hacen 30 mil millones de llamadas nacionales mensuales con una duración total de  45 mil millones de minutos. Es sin duda un buen indicador de progreso y desarrollo  cuando se usa en forma racional, y no lo es cuando  se convierte en un amo que  esclaviza y mangonea a toda hora.  “Las últimas joyitas más deseadas por los chilenos en el mundo smart – anuncia un diario - son los de alta gama, que se caracterizan por tener pantallas de alta definición, procesadores de varios núcleos y alta velocidad. Son móviles que no tienen nada que envidiar a computadores o televisores de alta generación”. Acaba de llegar a  Chile- anuncia otro  -  la tecnología 4 G-LTE, última generación en navegación móvil, pero ¡ojo!: tendrá que tener paciencia  pues sólo está disponible para un sector ABC 1 de  Santiago.

En cuanto a los televisores ¿quedará aún un hogar  en Chile donde no haya al menos uno? Aunque por su mayor costo la  tasa de recambio es menor que la de los celulares, de igual forma el rápido cambio tecnológico  hace que a muchos se le haga agua la boca por adquirir frutos tan apetecidos como televisores LCD  o de Plasma con LED o  con 3D. Son caros, pero  las ventas no cesan de crecer.

¿Y el computador? Al igual que el celular y el televisor no es  en sí mismo malo o bueno. Si se usa bien y durante una adecuada  cantidad de tiempo, es  una excelente  herramienta  de trabajo, de estudio, investigación y  entretención.  Pero para que esto sea así es fundamental tener  un control prudente del tiempo que se les dedica en el hogar, para no restárselo  a la familia. Los hijos, en especial los menores,  deben tener normas claras que regulen su uso, con especial cuidado en   los  accesos a las redes sociales, juegos y películas, que deben contar   siempre  con la  aprobación de los padres.

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